POCAS OPORTUNIDADES DE EMPLEO PARA LOS JÓVENES CON DISCAPACIDAD
LABORAL / TERESA LOZANO
Según el informe anual del Comité Español de Representantes de Minusválidos (CERMI), solo un tercio de los jóvenes con discapacidad ha trabajado alguna vez o trabaja en la actualidad. Si en España viven cerca de 160.000 jóvenes de entre 15 y 30 años con discapacidad, sólo el 29% de ellos trabaja, frente al 57% de los que no tienen discapacidad y están empleados.
Y lo cierto es que no se da una igualdad de oportunidades a este sector de la población que podrían estar perfectamente cualificados para desarrollar un empleo como el resto de los jóvenes. Por lo que existe la necesidad de facilitarles la entrada en programas de formación, de inserción laboral y de accesibilidad a todo tipo de entornos, bienes, servicios y productos.
Existen diferencias en el acceso de estas personas a un puesto de trabajo en relación al sexo, ya que los hombres tienen más oportunidades que las mujeres, aunque en algunos campos como la educación se equipara. Además también existen esas diferencias en cuanto a la edad, en las que los jóvenes cercanos a los 20 años tienen más posibilidades de desarrollar sus capacidades que los que se aproximan a los 30, especialmente por la mejora de la educación.
Un tercio reconoce haberse sentido discriminados alguna vez en su vida, especialmente en las relaciones sociales, en actividades formativas, en el empleo y la participación social.
Las personas con discapacidades de audición son las que tienen mejores cifras de empleo, acercándose a los de la población general, sin embargo, las personas con discapacidades de la comunicación y la interacción son las que tienen unas mayores cifras de inactividad laboral y desempleo.
Las medidas de fomento del empleo específicas para personas con discapacidad están muy poco generalizadas a la población joven con discapacidad y los pocos empleos a los que acceden estos jóvenes son poco cualificados y mal remunerados.
Según el informe anual del Comité Español de Representantes de Minusválidos (CERMI), solo un tercio de los jóvenes con discapacidad ha trabajado alguna vez o trabaja en la actualidad. Si en España viven cerca de 160.000 jóvenes de entre 15 y 30 años con discapacidad, sólo el 29% de ellos trabaja, frente al 57% de los que no tienen discapacidad y están empleados.
Y lo cierto es que no se da una igualdad de oportunidades a este sector de la población que podrían estar perfectamente cualificados para desarrollar un empleo como el resto de los jóvenes. Por lo que existe la necesidad de facilitarles la entrada en programas de formación, de inserción laboral y de accesibilidad a todo tipo de entornos, bienes, servicios y productos.
Existen diferencias en el acceso de estas personas a un puesto de trabajo en relación al sexo, ya que los hombres tienen más oportunidades que las mujeres, aunque en algunos campos como la educación se equipara. Además también existen esas diferencias en cuanto a la edad, en las que los jóvenes cercanos a los 20 años tienen más posibilidades de desarrollar sus capacidades que los que se aproximan a los 30, especialmente por la mejora de la educación.
Un tercio reconoce haberse sentido discriminados alguna vez en su vida, especialmente en las relaciones sociales, en actividades formativas, en el empleo y la participación social.
Las personas con discapacidades de audición son las que tienen mejores cifras de empleo, acercándose a los de la población general, sin embargo, las personas con discapacidades de la comunicación y la interacción son las que tienen unas mayores cifras de inactividad laboral y desempleo.
Las medidas de fomento del empleo específicas para personas con discapacidad están muy poco generalizadas a la población joven con discapacidad y los pocos empleos a los que acceden estos jóvenes son poco cualificados y mal remunerados.







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