El dinero público es de todos
OPINIÓN / D.S.C.
El dinero público no se gestiona con responsabilidad en España. Las administración nacional, autonómica y local no es eficiente en sus gastos, como han demostrado los muchos ejemplos de despilfarro que hemos leído en los últimos meses. La crisis económica ha dado al traste con este festival del derroche, y ahora no vale escapar de la realidad.
En los últimos meses, hemos visto a algunos ayuntamientos en pura “quiebra técnica”. El primero fue el municipio sevillano de Palomares, y luego vinieron otros ejemplos.
Ha habido quien se ha tirado de los pelos ante el préstamo de urgencia que ha solicitado el Gobierno vasco a la BBK, pero no hay nada extraño en ello. El consejero vasco de Haciendo anunció rotundo que “la caja no tiene ni un euro”.
Las políticas de austeridad no pueden ser una eventualidad, sino que tienen que ser la norma. Nuestra administración ha crecido más de lo necesario, y es hora de asumirlo y actuar en consecuencia. En EEUU, los presupuestos de los municipios no pueden tener más ingresos que gastos. Es una medida quizá extrema para el modelo de bienestar europeo, pero que deberíamos interpretar en la dirección correcta. La enseñanza de ese modelo es su realismo, pues igual que para el modelo americano es de lógica no gastar más de lo que se tiene, para el europeo debería ser común el establecimiento de límites razonables al endeudamiento.
Hay que cambiar a mejor nuestra gestión pública. Es hora de empezar a tratar el dinero público como si fuese de todos, y no como si no fuese de nadie.
El dinero público no se gestiona con responsabilidad en España. Las administración nacional, autonómica y local no es eficiente en sus gastos, como han demostrado los muchos ejemplos de despilfarro que hemos leído en los últimos meses. La crisis económica ha dado al traste con este festival del derroche, y ahora no vale escapar de la realidad.
En los últimos meses, hemos visto a algunos ayuntamientos en pura “quiebra técnica”. El primero fue el municipio sevillano de Palomares, y luego vinieron otros ejemplos.
Ha habido quien se ha tirado de los pelos ante el préstamo de urgencia que ha solicitado el Gobierno vasco a la BBK, pero no hay nada extraño en ello. El consejero vasco de Haciendo anunció rotundo que “la caja no tiene ni un euro”.
Las políticas de austeridad no pueden ser una eventualidad, sino que tienen que ser la norma. Nuestra administración ha crecido más de lo necesario, y es hora de asumirlo y actuar en consecuencia. En EEUU, los presupuestos de los municipios no pueden tener más ingresos que gastos. Es una medida quizá extrema para el modelo de bienestar europeo, pero que deberíamos interpretar en la dirección correcta. La enseñanza de ese modelo es su realismo, pues igual que para el modelo americano es de lógica no gastar más de lo que se tiene, para el europeo debería ser común el establecimiento de límites razonables al endeudamiento.
Hay que cambiar a mejor nuestra gestión pública. Es hora de empezar a tratar el dinero público como si fuese de todos, y no como si no fuese de nadie.







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