EUROPA AYUDARÁ A GRECIA A SALDAR SU DEUDA
El pasado domingo, los 16 ministros de Economía de la Eurozona aprobaron de forma unánime acudir al rescate de Grecia con un préstamo de 30.000 millones de euros. Francia y Alemania, cuyos bancos son los que más sufren la deuda griega, serán los países que más dinero aportarán en este préstamo, con casi el 50% del montante total. España será, tras Italia, el cuarto país que más contribuya en la ayuda a Grecia con 3.675 millones de euros.
A su vez, el Fondo Monetario Internacional está a punto de cerrar una contribución de unos 15.000 millones de euros para Grecia. Se crea así un cambio de roles en lo que a ayudas económicas se refiere, ya que siempre ha sido el FMI quien ha acudido al rescate de países endeudados, como sucedió con Gran Bretaña o Polonia. Ahora vemos que son los propios países quienes, preocupados por la cotización de su moneda única, los que se juntan y son los verdaderos protagonistas de salvar a un país con una enorme deuda pública.
La situación económica de Grecia se verá aliviada durante un tiempo, pero puede que no mejore del todo. Este préstamo tiene que ser devuelto con un 5% de intereses (se le ha rebajado 2 puntos al tradicional 7% de intereses), y la tendencia de la deuda pública de Grecia es que siga empeorando. Para poder pagar esta deuda, el país heleno debería tener un superávit presupuestario más pronto que tarde, para lo que es necesario una suspensión de pagos; extremo que se resiste a afrontar el Gobierno de Papandreau. Un recorte de salarios a los funcionarios tampoco sería una medida popular en un país que vive en pleno conflicto. Ante esta disyuntiva, lo primero que debe hacer el Gobierno griego ante esta ayuda es admitir que no podrá devolver este dinero. Y es que el primer paso para solucionar los problemas es empezar por reconocerlos.







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