EL INFORME FITCH AUGURA UN FUTURO NEGRO PARA LA DEUDA GRIEGA
A. RUIZ / MACROECONOMÍA
Grecia está pagando sus malas prácticas y su engaño manifiesto a la Comunidad Económica Europea. El país heleno falseó, exageró y minimizó los problemas estructurales de su economía para cumplir los compromisos que le exigía la Unión Europea (UE) para integrarse en la zona euro. Las olimpiadas de 2004 en Atenas supusieron el empeoramiento de la situación: ampliando el déficit. Después de la crisis global, Grecia no ha tenido más remedio que reconocerse en bancarrota.
Los países miembros de la zona euro, temerosos de que la situación griega afectara a la estabilidad económica del euro, como así lo ha hecho, han aprobado un controvertido plan de rescate, en el que cada país tenía un interés diferente. Finalmente, la posición de Alemania, que se ha negado a subvencionar el 100% de una deuda irresponsable, ha obligado al Fondo Monetario Internacional a ayudar.
La UE no contaba (ahora se está trabajando en ello) ni con políticas fiscales comunes ni impositivas para solucionar situaciones como la actual. Los especuladores han aprovechado la falta de competencia de la UE para ver de cerca la crisis del euro y apostar por su desvalorización frente al dólar.
La agencia Fitch Ratings parece que se une a este movimiento rebajando la calidad de la deuda de Grecia hasta la categoría anterior al de bono basura. Lo que suma aún más la desconfianza del país heleno para salir sólo de la crisis.
Fitch declara hoy en un comunicado que la rebaja de calificación refleja "la intensificación de los desafíos fiscales en respuesta a una perspectiva más adversa para el crecimiento económico". Según la agencia, la incertidumbre en los mercados hará más difícil que el país pueda cumplir con el compromiso de reducir su déficit este año al 8,7% desde el 12,7% con el que cerró 2009.
Grecia está pagando sus malas prácticas y su engaño manifiesto a la Comunidad Económica Europea. El país heleno falseó, exageró y minimizó los problemas estructurales de su economía para cumplir los compromisos que le exigía la Unión Europea (UE) para integrarse en la zona euro. Las olimpiadas de 2004 en Atenas supusieron el empeoramiento de la situación: ampliando el déficit. Después de la crisis global, Grecia no ha tenido más remedio que reconocerse en bancarrota.
Los países miembros de la zona euro, temerosos de que la situación griega afectara a la estabilidad económica del euro, como así lo ha hecho, han aprobado un controvertido plan de rescate, en el que cada país tenía un interés diferente. Finalmente, la posición de Alemania, que se ha negado a subvencionar el 100% de una deuda irresponsable, ha obligado al Fondo Monetario Internacional a ayudar.
La UE no contaba (ahora se está trabajando en ello) ni con políticas fiscales comunes ni impositivas para solucionar situaciones como la actual. Los especuladores han aprovechado la falta de competencia de la UE para ver de cerca la crisis del euro y apostar por su desvalorización frente al dólar.
La agencia Fitch Ratings parece que se une a este movimiento rebajando la calidad de la deuda de Grecia hasta la categoría anterior al de bono basura. Lo que suma aún más la desconfianza del país heleno para salir sólo de la crisis.
Fitch declara hoy en un comunicado que la rebaja de calificación refleja "la intensificación de los desafíos fiscales en respuesta a una perspectiva más adversa para el crecimiento económico". Según la agencia, la incertidumbre en los mercados hará más difícil que el país pueda cumplir con el compromiso de reducir su déficit este año al 8,7% desde el 12,7% con el que cerró 2009.







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