SANIDAD: PRIORIZAR PRESTACIONES Y NO PAGAR MAS POR LO MISMO
A pesar de que el gasto e inversión pública por persona en la sanidad española es mas de un 10 por ciento inferior a lo que nos correspondería, según nuestro nivel de renta y demográfico, se puede decir que los resultado sanitarios son bastante aceptables.
El consenso político conseguido por los recientes acuerdos para la calidad y sostenibilidad del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud resulta positivo, y abre una agenda esperanzadora de políticas que desarrollar. Pero este acuerdo es aun parcial, dejando fuera de él a una buena parte de los problemas, como son la adopción indiscriminada de prestaciones al margen de su coste, o la falta de corresponsabilidad financiera de los usuarios, entre otras.
Pero lo que sí que destaca de manera muy positiva es la apuesta por tener en cuenta el coste por año de vida ganado a la hora de decidir que prestaciones se deben al futuro.
Con todo esto se pretende un ahorro en fármacos de 1.500 millones de euros anuales para el presupuesto público, mas 100 millones de ahorro para el bolsillo del ciudadano.
Fijar el precio de referencia por un fármaco sin patente en el precio más bajo, reducir en una media del 25 por ciento el precio de los genéricos y la fijación de precios máximos para medicamentos de síntomas menores excluyendo la financiación pública, son las tres medidas estrellas que se pretenden llevar a cabo, que aunque tienen buenas intenciones, no se libran de un cierto escepticismo sobre su impacto real.
Es urgente una reforma de la estructura de los precios de referencia, debido a las grandes lagunas que posee, ya que, entre otras cosas, las farmacias realizan a los laboratorios elevados descuentos que luego no son trasladados al precio de venta al público.
Pero lo que hoy en día impulsa el gasto farmacéutico es fundamentalmente el número de recetas por personas, y no tanto el gasto farmacéutico.






