Esto lo arreglamos entre todos
OPINIÓN / D.S.C.
Televisión Española celebró esta semana un debate monográfico sobre la crisis en su programa 59 Segundos. Uno de los invitados, el jurista Garrigues Walker, hablaba de "confianza" para salir de la crisis.
Esa palabra, "confianza", ha estado en boca de un pintoresco de personalidades públicas que engloba al propio Garrigues Walker, pero también a Michael Robinson, Fernando Romay, Jordi Évole ("El Follonero"), Melendi, Pau Gasol... El eslogan, "Esto solo lo arreglamos entre todos", invitaba al optimismo frente a la crisis. Evocaba confianza.
Ese valor, la confianza tiene una innegable importancia en el ámbito económico. Se trata de un sentimiento socioeconómico fundamental para fomentar la creación de empleo y riqueza.
Aunque la confianza es difícil de medir, el CIS la clasifica desde hace años. Así las cosas, en el año 2004, el indicador de confianza económica marcaba un 55,6; en junio de 2008, el registro ya era apenas de 33,8; el último dato disponible, del CIS de febrero, dejaba el dato en un 34,1.
¿Por qué no cala el mensaje optimista que ha intentado promover esta campaña? Por una razón muy sencilla: la confianza, si bien es intangible, no es artificial. Bebe de la realidad y se alimenta de acontecimientos certeros.
Como consecuencia, los españoles reaccionan ante aquellas medidas que no les ofrecen confianza, como ha sido la subida del IVA. Y ello demuestra que los resultados van antes del optimismo. Puede que algunos discutan esta afirmación, y defiendan que el orden de los factores no altera el producto. Lo que no discutirán seguro es que únicamente con optimismo no se va a ninguna parte.
Televisión Española celebró esta semana un debate monográfico sobre la crisis en su programa 59 Segundos. Uno de los invitados, el jurista Garrigues Walker, hablaba de "confianza" para salir de la crisis.
Esa palabra, "confianza", ha estado en boca de un pintoresco de personalidades públicas que engloba al propio Garrigues Walker, pero también a Michael Robinson, Fernando Romay, Jordi Évole ("El Follonero"), Melendi, Pau Gasol... El eslogan, "Esto solo lo arreglamos entre todos", invitaba al optimismo frente a la crisis. Evocaba confianza.
Ese valor, la confianza tiene una innegable importancia en el ámbito económico. Se trata de un sentimiento socioeconómico fundamental para fomentar la creación de empleo y riqueza.
Aunque la confianza es difícil de medir, el CIS la clasifica desde hace años. Así las cosas, en el año 2004, el indicador de confianza económica marcaba un 55,6; en junio de 2008, el registro ya era apenas de 33,8; el último dato disponible, del CIS de febrero, dejaba el dato en un 34,1.
¿Por qué no cala el mensaje optimista que ha intentado promover esta campaña? Por una razón muy sencilla: la confianza, si bien es intangible, no es artificial. Bebe de la realidad y se alimenta de acontecimientos certeros.
Como consecuencia, los españoles reaccionan ante aquellas medidas que no les ofrecen confianza, como ha sido la subida del IVA. Y ello demuestra que los resultados van antes del optimismo. Puede que algunos discutan esta afirmación, y defiendan que el orden de los factores no altera el producto. Lo que no discutirán seguro es que únicamente con optimismo no se va a ninguna parte.







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