Hablando de la nube volcánica...
OPINIÓN / D.S.C.
La famosa nube volcánica ha puesto de relieve la mala coordinación del Espacio Aéreo de la UE. En este aspecto estamos muy lejos del espíritu de unión que defienden las instituciones comunitarias. La Asociación de Líneas Aéreas Europeas (AEA) lo sabe, y sus 36 empresas llevan años defendiendo el “cielo único”.
En la UE hay 60 controles aéreos nacionales y regionales que regulan el tráfico aéreo, tal y como ha explicado Antonio Vázquez, presidente del Grupo Iberia. Para que nos hagamos una idea de lo excesiva que resulta esta parcelación, podemos tomar el ejemplo de los EEUU, que tienen similar extensión geográfica y el doble de tráfico aéreo, pero que apenas registra 20 controles aéreos en su territorio.
¿En qué se traducen estas trabas? Los vuelos que transportan anualmente a 800 millones de europeos se convierten en trayectos menos puntuales y más costosos. Según la AEA, podemos hablar de 250,000 millones anuales de horas extra de vuelo,y de un sobrecoste para las aerolíneas de de 4,400 millones de euros. Ambos aspectos repercuten en los pasajeros, que sufren demoras y precios mayores. Además, se consume un 12% más del combustible necesario, lo que provoca una mayor contaminación ambiental.
Ahora que afrontamos una crisis, se afronta una flexibilización temporal y poco clara del espacio aéreo que poco a poco irá dando paso al retorno a la burocracia vigente. Sin embargo, no estaría nada mal usar la famosa nube volcánica como excusa para revolucionar el Espacio Aéreo europeo de una vez por todas. Generaríamos más puestos de trabajo y reduciríamos el impacto ambiental medio de cada vuelo.
La famosa nube volcánica ha puesto de relieve la mala coordinación del Espacio Aéreo de la UE. En este aspecto estamos muy lejos del espíritu de unión que defienden las instituciones comunitarias. La Asociación de Líneas Aéreas Europeas (AEA) lo sabe, y sus 36 empresas llevan años defendiendo el “cielo único”.
En la UE hay 60 controles aéreos nacionales y regionales que regulan el tráfico aéreo, tal y como ha explicado Antonio Vázquez, presidente del Grupo Iberia. Para que nos hagamos una idea de lo excesiva que resulta esta parcelación, podemos tomar el ejemplo de los EEUU, que tienen similar extensión geográfica y el doble de tráfico aéreo, pero que apenas registra 20 controles aéreos en su territorio.
¿En qué se traducen estas trabas? Los vuelos que transportan anualmente a 800 millones de europeos se convierten en trayectos menos puntuales y más costosos. Según la AEA, podemos hablar de 250,000 millones anuales de horas extra de vuelo,y de un sobrecoste para las aerolíneas de de 4,400 millones de euros. Ambos aspectos repercuten en los pasajeros, que sufren demoras y precios mayores. Además, se consume un 12% más del combustible necesario, lo que provoca una mayor contaminación ambiental.
Ahora que afrontamos una crisis, se afronta una flexibilización temporal y poco clara del espacio aéreo que poco a poco irá dando paso al retorno a la burocracia vigente. Sin embargo, no estaría nada mal usar la famosa nube volcánica como excusa para revolucionar el Espacio Aéreo europeo de una vez por todas. Generaríamos más puestos de trabajo y reduciríamos el impacto ambiental medio de cada vuelo.







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