Quemar las naves
Tomás Parra/Macroeconomía
El próximo 10 de mayo los líderes de la zona euro celebrarán una cumbre extraordinaria para poner en movimiento las ayudas a Grecia. Se habla de ampliar los 45.000 millones previstos a 90.000, con el fin de no dejar espacio a los especuladores.
Con la caída de la calificación griega a BB+, los bonos helenos en este momento son de facto bonos basura. Las primas de peligrosidad, los intereses, son tan ridículos que no es posible imaginar un escenario –ni futuro ni pasado- en el que Grecia pueda devolverlos. Este es el legado del ansía unionista basado en informes amañados y contabilidad creativa. Éste y la total carencia de credibilidad de Grecia en los mercados.
Ante este panorama, algunas voces sugieren –piden, exigen- expulsar a Grecia de la moneda común, lo cual es un sinsentido ya que arrastraría a toda la unión con ella. Lo que terminará por hacer de todas formas si el país se va a la bancarrota.
El eurogrupo ofrece a Grecia préstamos a partir del 3.5%, los mercados internacionales a partir del 9%, y aún así las necesidades de financiación griegas superan ampliamente los 90.000 millones previstos para la cumbre, 10.000 millones según los analistas y 135.000 según el ejecutivo griego.
Europa no se encuentra en una encrucijada, de hecho, está bastante claro que lo único que puede hacer es intentar salvar a Grecia. Europa atravesó el punto de no retorno hace ocho años con la instauración de la moneda única. Se lanzó a la conquista de los mercados internacionales y quemó sus naves al desembarcar. Grecia no puede volver al dracma, como España no puede recuperar la peseta ni Portugal los escudos. Es importante que para el próximo 10 de mayo la Canciller alemana tenga en cuenta que es la cabeza de la expedición.
El próximo 10 de mayo los líderes de la zona euro celebrarán una cumbre extraordinaria para poner en movimiento las ayudas a Grecia. Se habla de ampliar los 45.000 millones previstos a 90.000, con el fin de no dejar espacio a los especuladores.
Con la caída de la calificación griega a BB+, los bonos helenos en este momento son de facto bonos basura. Las primas de peligrosidad, los intereses, son tan ridículos que no es posible imaginar un escenario –ni futuro ni pasado- en el que Grecia pueda devolverlos. Este es el legado del ansía unionista basado en informes amañados y contabilidad creativa. Éste y la total carencia de credibilidad de Grecia en los mercados.
Ante este panorama, algunas voces sugieren –piden, exigen- expulsar a Grecia de la moneda común, lo cual es un sinsentido ya que arrastraría a toda la unión con ella. Lo que terminará por hacer de todas formas si el país se va a la bancarrota.
El eurogrupo ofrece a Grecia préstamos a partir del 3.5%, los mercados internacionales a partir del 9%, y aún así las necesidades de financiación griegas superan ampliamente los 90.000 millones previstos para la cumbre, 10.000 millones según los analistas y 135.000 según el ejecutivo griego.
Europa no se encuentra en una encrucijada, de hecho, está bastante claro que lo único que puede hacer es intentar salvar a Grecia. Europa atravesó el punto de no retorno hace ocho años con la instauración de la moneda única. Se lanzó a la conquista de los mercados internacionales y quemó sus naves al desembarcar. Grecia no puede volver al dracma, como España no puede recuperar la peseta ni Portugal los escudos. Es importante que para el próximo 10 de mayo la Canciller alemana tenga en cuenta que es la cabeza de la expedición.







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