Derrame en el golfo
Energía / M.A.A.A
Después de que la semana pasada se me derramara la vergüenza porque el director del blog me pillara cometiendo plagio...o más que todo un "corte y peguin", práctica que no es exclusiva del alumnado, aunque así se piense, esta semana hablaré de otro derrame, esta vez, sin "corte y peguin".
La plataforma petrolera de BP en el Golfo de México explotó el 20 de abril, se hundió el 22 y hoy, 12 días después, el crudo sigue emanando del foso amenazando las costas de Louisiana, Alabama y Florida. La tragedia es importante por dos razones.
La primera - obvia - es el impacto medioambiental que tendrá sobre la zona. El riesgo de este tipo de accidentes, el último de un sin fin desde que se empezó a perforar la tierra y los mares, es una nueva oportunidad para los ecologistas de pedir el desarrollo de nuevas fuentes de energía. La nuclear es una de ellas, aunque hoy no entraré en ese debate.
De acuerdo a la BBC, el crudo fluye a razón de 955.000 litros diarios, lo que en 12 días hace un total de: 11.460.000 millones de litros de petróleo vertido al mar. En la peor catástrofe ecológica de este tipo, la del petrolero Exxon Valdez, se derramaron al mar 41 millones de litros; no estamos lejos de alcanzar la cifra. Los esfuerzos que se están haciendo son todos los posibles, pero como le suele pasar al hombre, las posibles consecuencias de una explotación petrolífera, de un producto financiero contaminado (léase Goldman Sachs o Lehman Bros.), de una guerra, o de lo que sea, se miden una vez ya no son “posibles” sino realidad.
Hoy se ha dicho que es posible que la cifra que he dado antes, sea incorrecta, y que en lugar de un millón diario, sean 4 millones los que cada día contaminan las aguas del golfo. Eso quiere decir que ya se habría pasado, con creces, el número de litros depositados al mar durante la tragedia del Exxon Valdez.
La segunda, es el gran revés que supone para Obama este accidente. Cuando el presidente había sugerido revisar aquella ley aprobada por papá Bush que prohibía perforar cerca de las costas americanas….BBAAAMMM!! Naturalmente ha tenido que echar marcha atrás, y esa pequeña posibilidad que tenía de depender un poco menos del petróleo de otros, se le aguó…nunca mejor dicho.
Los países arabes productores de petróleo, y su amigo Hugo Chávez se estarán frotando las manos, los directivos de BP estarán echando cuentas, el precio del crudo subirá, y adivinen ¿Quién terminará pagando la tragedia? Por supuesto, nosotros.
Después de que la semana pasada se me derramara la vergüenza porque el director del blog me pillara cometiendo plagio...o más que todo un "corte y peguin", práctica que no es exclusiva del alumnado, aunque así se piense, esta semana hablaré de otro derrame, esta vez, sin "corte y peguin".
La plataforma petrolera de BP en el Golfo de México explotó el 20 de abril, se hundió el 22 y hoy, 12 días después, el crudo sigue emanando del foso amenazando las costas de Louisiana, Alabama y Florida. La tragedia es importante por dos razones.
La primera - obvia - es el impacto medioambiental que tendrá sobre la zona. El riesgo de este tipo de accidentes, el último de un sin fin desde que se empezó a perforar la tierra y los mares, es una nueva oportunidad para los ecologistas de pedir el desarrollo de nuevas fuentes de energía. La nuclear es una de ellas, aunque hoy no entraré en ese debate.
De acuerdo a la BBC, el crudo fluye a razón de 955.000 litros diarios, lo que en 12 días hace un total de: 11.460.000 millones de litros de petróleo vertido al mar. En la peor catástrofe ecológica de este tipo, la del petrolero Exxon Valdez, se derramaron al mar 41 millones de litros; no estamos lejos de alcanzar la cifra. Los esfuerzos que se están haciendo son todos los posibles, pero como le suele pasar al hombre, las posibles consecuencias de una explotación petrolífera, de un producto financiero contaminado (léase Goldman Sachs o Lehman Bros.), de una guerra, o de lo que sea, se miden una vez ya no son “posibles” sino realidad.
Hoy se ha dicho que es posible que la cifra que he dado antes, sea incorrecta, y que en lugar de un millón diario, sean 4 millones los que cada día contaminan las aguas del golfo. Eso quiere decir que ya se habría pasado, con creces, el número de litros depositados al mar durante la tragedia del Exxon Valdez.
La segunda, es el gran revés que supone para Obama este accidente. Cuando el presidente había sugerido revisar aquella ley aprobada por papá Bush que prohibía perforar cerca de las costas americanas….BBAAAMMM!! Naturalmente ha tenido que echar marcha atrás, y esa pequeña posibilidad que tenía de depender un poco menos del petróleo de otros, se le aguó…nunca mejor dicho.
Los países arabes productores de petróleo, y su amigo Hugo Chávez se estarán frotando las manos, los directivos de BP estarán echando cuentas, el precio del crudo subirá, y adivinen ¿Quién terminará pagando la tragedia? Por supuesto, nosotros.







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