Operación bikini: adelgazar el gasto

OPINIÓN / D.S.C.

"Hay que elegir entre la catástrofe o el sacrificio". Lo ha dicho el primer ministro griego, Yorgos Papandreu, para anunciar su conformidad con el drástico plan de austeridad orientado por el FMI y la Unión Europea. Grecia tiene que asumir que se encuentra en un momento de "economía de guerra", y no puede seguir instalada en la inacción.


Si bien el gobierno de Papandreu no es responsable del déficit oculto por Grecia, lo cierto es que llevamos esperando este plan de ajuste desde noviembre. Ese retraso y esa negativa inicial a hacer los recortes necesarios han demostrado que Papandreu no ha sido consciente del riesgo hasta que le ha visto las orejas al lobo.

Grecia ha visto esfumarse, en lo que va de año, el 8% de sus depósitos bancarios. Los ciudadanos helenos no confían en su gobierno y han sacado sus ahorros por miedo a un hundimiento definitivo de la economía del país.

El rescate no puede ejecutarse de forma gratuita; hacerlo así supondría respaldar una gestión enormemente irresponsable que ha arruinado la economía helena y empobrecido a todos los europeos que tienen euros en el bolsillo. Por esta razón, los recortes eran una necesidad financiera, pero también moral. Quien hace las cosas mal, no puede ser "rescatado" sin más.

En Grecia van a recortar los sueldos de los funcionarios, congelar la contratación pública, subir los impuestos indirectos... También Portugal ha anunciado ajustes la última semana, e Irlanda bajó hace meses el salario de sus funcionarios un 7,5%, entre otras medidas.

¿Y nosotros? El plan de austeridad presentado la semana pasada proponía reducir gastos en altos cargos por la pírrica cantidad de 16 millones de euros. Hace falta mucho más que eso para poner rumbo a la recuperación.Toca adelgazar el gasto: toca "operación bikini".


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