Credibilidad
Tomás Parra/Macroeconomía
Grecia se encuentra en una situación catastrófica. Cada semana nos trae una nueva noticia (una nueva docena de noticias, de hecho) que construye una realidad más y más alarmante, no sólo para el país heleno sino para todo el entorno de la Unión. No es de extrañar que la calificación griega haya descendido a niveles tercermundista pues al fin y al cabo ¿qué es una calificación de rating sino un índice de credibilidad y confianza? ¿Qué credibilidad puede tener Grecia después de manipular, engañar y construir una realidad paralela a base de contabilidad creativa para entrar en el grupo de los fuertes?
España no ha mentido sobre su situación económica en el pasado, pero el Ejecutivo no deja de obviar los factores externos y proyectar un modelo futuro que si bien no se puede tachar de fraude fácilmente se puede calificar como fantasioso. Su calificación también se ha resentido, no de forma tan grave como la griega, pero si de una manera seria. Y las proyecciones elaboradas desde fuera también desmienten el escenario planteado por un ejecutivo que se desmarca de la gravedad de la situación.
¿Pero quién elabora las calificaciones? ¿A quién se le puede culpar de dar una bofetada de realidad a España? ¿Qué entidad todopoderosa y ambivalente podría contradecir al FMI? La respuesta: las agencias de rating, Standard & Poor’s o Moody’s. En un escenario en el que todos mienten alguien debe de erigirse como portador de una verdad incontrovertible. Sin embargo siempre es bueno tener memoria. Cuando Countrywide concedía préstamos a clientes insolventes, y Goldman & Sachs los diseminaba sacándolos al mercado, fueron Moody’s y S&P los que se encargaron de legitimarlos. Esta situación terminó con el derrumbe del mercado inmobiliario estadounidense. Una última pregunta: ¿son las agencias de rating merecedoras de toda la confianza?
Una poderosa razón por la que esta crisis es, y continuará siendo, tan devastadora es que se trata de una crisis de credibilidad global.
Grecia se encuentra en una situación catastrófica. Cada semana nos trae una nueva noticia (una nueva docena de noticias, de hecho) que construye una realidad más y más alarmante, no sólo para el país heleno sino para todo el entorno de la Unión. No es de extrañar que la calificación griega haya descendido a niveles tercermundista pues al fin y al cabo ¿qué es una calificación de rating sino un índice de credibilidad y confianza? ¿Qué credibilidad puede tener Grecia después de manipular, engañar y construir una realidad paralela a base de contabilidad creativa para entrar en el grupo de los fuertes?
España no ha mentido sobre su situación económica en el pasado, pero el Ejecutivo no deja de obviar los factores externos y proyectar un modelo futuro que si bien no se puede tachar de fraude fácilmente se puede calificar como fantasioso. Su calificación también se ha resentido, no de forma tan grave como la griega, pero si de una manera seria. Y las proyecciones elaboradas desde fuera también desmienten el escenario planteado por un ejecutivo que se desmarca de la gravedad de la situación.
¿Pero quién elabora las calificaciones? ¿A quién se le puede culpar de dar una bofetada de realidad a España? ¿Qué entidad todopoderosa y ambivalente podría contradecir al FMI? La respuesta: las agencias de rating, Standard & Poor’s o Moody’s. En un escenario en el que todos mienten alguien debe de erigirse como portador de una verdad incontrovertible. Sin embargo siempre es bueno tener memoria. Cuando Countrywide concedía préstamos a clientes insolventes, y Goldman & Sachs los diseminaba sacándolos al mercado, fueron Moody’s y S&P los que se encargaron de legitimarlos. Esta situación terminó con el derrumbe del mercado inmobiliario estadounidense. Una última pregunta: ¿son las agencias de rating merecedoras de toda la confianza?
Una poderosa razón por la que esta crisis es, y continuará siendo, tan devastadora es que se trata de una crisis de credibilidad global.







Publicar un comentario