Negación, ira, aceptación
Tomás Parra/Macroeconomía
La ausencia total de contacto con la realidad que viene manteniendo el ejecutivo español ha sido puesta de manifiesto con la contundencia de un rompeolas. A las optimistas –a falta de una palabra mejor- previsiones del Gobierno que incluyen un crecimiento del PIB a una media anual del 1,9% en términos reales y del 3,4% en términos nominales hasta 2013, se enfrentaron las previsiones del FMI, ni mucho menos tan halagüeñas (el FMI prevé que el PIB nominal crezca un 2,3% anual hasta 2013 y que el real aumente el 1,2% de media anual hasta 2015).
Sin embargo la rebaja de calificación de la calidad del crédito en España que publica Standard & Poor’s, y sus previsiones, son incluso más duras que las del FMI, que por comparación solamente aparecen ahora como alentadoras. S&P no ve que el PIB nominal crezca más de un 1,4% en los próximos años, y un 0,7% el real hasta 2016.
La situación de España es mala, pero no catastrófica, al menos todavía: La calificación AA sigue siendo decente después de todo y está muy lejos del BB griego. Lo que sí que es preocupante es que el Gobierno se ha anclado en una etapa de negación ante la magnitud de los acontecimientos. Negación de la crisis, del paro, del riesgo de contagio griego. Una negación de la realidad que dura desde principios del 2008. Una lamentable incapacidad para encarar la realidad. Por desgracia, el eurogrupo está demasiado ocupado tratando de evitar que Grecia se hunda como para organizar una intervención terapéutica en los despachos de la Moncloa. Más nos valdría que el Ejecutivo espabilara por sí solo.
La ausencia total de contacto con la realidad que viene manteniendo el ejecutivo español ha sido puesta de manifiesto con la contundencia de un rompeolas. A las optimistas –a falta de una palabra mejor- previsiones del Gobierno que incluyen un crecimiento del PIB a una media anual del 1,9% en términos reales y del 3,4% en términos nominales hasta 2013, se enfrentaron las previsiones del FMI, ni mucho menos tan halagüeñas (el FMI prevé que el PIB nominal crezca un 2,3% anual hasta 2013 y que el real aumente el 1,2% de media anual hasta 2015).
Sin embargo la rebaja de calificación de la calidad del crédito en España que publica Standard & Poor’s, y sus previsiones, son incluso más duras que las del FMI, que por comparación solamente aparecen ahora como alentadoras. S&P no ve que el PIB nominal crezca más de un 1,4% en los próximos años, y un 0,7% el real hasta 2016.
La situación de España es mala, pero no catastrófica, al menos todavía: La calificación AA sigue siendo decente después de todo y está muy lejos del BB griego. Lo que sí que es preocupante es que el Gobierno se ha anclado en una etapa de negación ante la magnitud de los acontecimientos. Negación de la crisis, del paro, del riesgo de contagio griego. Una negación de la realidad que dura desde principios del 2008. Una lamentable incapacidad para encarar la realidad. Por desgracia, el eurogrupo está demasiado ocupado tratando de evitar que Grecia se hunda como para organizar una intervención terapéutica en los despachos de la Moncloa. Más nos valdría que el Ejecutivo espabilara por sí solo.







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